Manzanares El Real. Para Amantes de la Naturaleza.

El Refugio está enclavado en uno de los lugares más bellos de España, Manzanares el Real. Es un lugar privilegiado, una Reserva de la Biosfera de la región de Madrid, en la cabecera del río Manzanares, junto al embalse de Santillana y la Pedriza. Está a sólo 50 Km. de la capital, junto a pueblos como Soto del Real, Colmenar Viejo y Collado Villalba.

Para los amantes del deporte y la aventura es especialmente atractiva La Pedriza, un conjunto de rocas graníticas con enmarañados recovecos que destacan por su colorido y formas caprichosas, con cumbres nevadas, embalses y humedales alimentados por varias cuencas fluviales, entre las que destaca el nacimiento del río Manzanares.

El río Manzanares fluye entre rocas de granito rosáceo. Su caudal es fuerte y cristalino gracias a las aguas procedentes del deshielo, y forma abundantes pozas de aguas frías y cristalinas.. Su cercanía a la capital convierte al río Manzanares a su paso por Manzanares el Real en una de las playas fluviales más concurridas de la Comunidad. Las más visitadas por los bañistas son las más accesibles que, escondidas entre sauces y chopos, se suceden desde el aparcamiento de la zona conocida como "Canto Cochino" hasta la parte más baja de La Pedriza, en "el Tranco". El lugar de baño por excelencia es la "Charca Verde", que con 15 metros de diámetro es la piscina natural más grande del lugar. Sin embargo, aun quedan enclaves recónditos, río arriba, donde buscar la calma y tranquilidad.

Manzanares el Real destaca también por su arte y arquitectura. El Castillo es la insignia principal de esta localidad. En 1383 la Corona dona a Pedro González de Mendoza las tierras que conforman el Real de Manzanares. Se cree que fue su hijo, Diego Hurtado de Mendoza, quién mando construir el primer castillo (castillo viejo), del que solo quedan unas ruinas. Esté sería, hasta 1470 la residencia de los Mendoza. Se cree que fue Don Iñigo López de Mendoza, el Primer Marqués de Santillana, el que empezó a pensar en la necesidad de la construcción del segundo castillo de Manzanares el Real, pero las obras del segundo castillo fueron iniciadas por su hijo Don Diego Hurtado de Mendoza, que construyó el cuerpo principal y las cuatro torres. A su hijo Don Iñigo López de Mendoza se debe su conclusión.